Cuando uno observa por primera vez el gran hueco del Cerro Ventana puede resultar difícil imaginar que esa abertura no fue tallada simplemente por el viento ni que se trata de un agujero que atraviesa la montaña de lado a lado. La famosa Ventana, también conocida como “El Hueco”, es el resultado visible de una historia geológica muchísimo más antigua y compleja, en la que intervinieron la formación de las rocas, enormes fuerzas tectónicas, el plegamiento de los estratos, la fracturación, la meteorización, la erosión y finalmente el desprendimiento de parte de la montaña.
Las rocas que constituyen el Cerro Ventana pertenecen al antiguo Sistema de Ventania o Sierras Australes bonaerenses, una cadena serrana de aproximadamente 180 kilómetros de extensión en la que predominan rocas paleozoicas. Las rocas del Cerro Ventana tienen aproximadamente de entre 280 y 500 millones de años, es decir, muchísimo antes de que existieran los paisajes actuales de la región. La investigación geológica moderna la describe como una antigua faja plegada y corrida, en la que los sedimentos paleozoicos fueron deformados por enormes esfuerzos compresivos y transformados en las estructuras que hoy podemos observar en los cerros y paredones.
Mucho antes de convertirse en montaña, buena parte de esos materiales se depositaron en antiguos ambientes marinos. Arenas ricas en cuarzo se acumularon durante el Paleozoico y, con el paso del tiempo, quedaron enterradas, compactadas y cementadas, formando areniscas y posteriormente rocas cuarcíticas. Más tarde, las intensas fuerzas tectónicas que actuaron sobre la región plegaron y fracturaron esas capas. En sectores del cordón Ventana, los estudios estructurales muestran numerosos pliegues y una intensa deformación de las rocas, acompañada por distintos sistemas de fracturas y diaclasas.
Y aquí aparece una de las claves para comprender cómo pudieron originarse las cavernas y los grandes huecos de Ventania, porque “la ventana” no es la única en nuestras serranías. Las cuarcitas son rocas muy resistentes, pero no son bloques homogéneos e indestructibles. Al plegarse, fracturarse y quedar expuestas durante millones de años, desarrollan planos de debilidad, grietas y zonas donde el agua puede penetrar. La meteorización actúa entonces lentamente sobre esas discontinuidades: el agua se introduce en las fracturas, las variaciones de temperatura producen dilataciones y contracciones, las raíces pueden ejercer presión y el hielo, cuando las condiciones lo permiten, amplía progresivamente las grietas. El viento también remueve partículas y contribuye al desgaste de las superficies ya debilitadas. El resultado no es una perforación rápida de la roca, sino un proceso extremadamente lento de debilitamiento y desprendimiento. La historia geológica y la abundancia de cavidades de Ventania son coherentes con este tipo de evolución estructural y erosiva.
De hecho, existen evidencias regionales muy interesantes que permiten imaginar cómo pudo generarse originalmente la cavidad que precedió a La Ventana. En diferentes sectores de las Sierras de la Ventana nuestro medio ha documentado cavernas asociadas a los pliegues de las cuarcitas. La Caverna El Abra, por ejemplo, ha sido descripta como una cavidad originada en la charnela de un anticlinal, es decir, en la zona de máxima curvatura de un pliegue. También existe la Cueva San Bernardo, en las laderas del Cerro La Carpa, cuya formación se atribuye a un plegamiento anticlinal en el que la erosión fue eliminando progresivamente la parte inferior de la estructura rocosa.
Esto resulta particularmente interesante porque permite entender que muchas de las cavernas de Ventania no deben imaginarse como cuevas formadas de la misma manera que las grandes cavernas calcáreas de otras regiones del mundo. En nuestro sistema serrano predominan las cuarcitas y otras rocas sedimentarias paleozoicas, por lo que la formación de cavidades está fuertemente relacionada con el plegamiento, las fracturas, la meteorización y la erosión diferencial. Incluso estudios históricos sobre las cavernas bonaerenses señalaron que las cuevas de los ambientes serranos de Ventania se encuentran principalmente en areniscas, cuarcitas y areniscas cuarcíticas, generalmente con un desarrollo mucho menor que las grandes cavernas desarrolladas en macizos calcáreos.


La Ventana probablemente debe entenderse dentro de ese contexto. El actual hueco constituía originalmente una cueva y el sector posterior de esa cavidad terminó desmoronándose como consecuencia de la meteorización y los procesos erosivos. El desprendimiento dejó al descubierto la abertura que actualmente reconocemos como una enorme ventana natural. Las dimensiones son extraordinarias: aproximadamente 9 metros de alto, 5 metros de ancho y unos 12 metros de profundidad.
Podríamos imaginar entonces una secuencia de millones de años: primero, los sedimentos ricos en cuarzo depositados en antiguos ambientes marinos; posteriormente su compactación y transformación en rocas; más tarde, las enormes fuerzas tectónicas que plegaron y fracturaron aquellos estratos; después, la elevación y exposición de las estructuras; y finalmente, durante tiempos geológicos prolongadísimos, la acción combinada del agua, el viento, las variaciones térmicas y la gravedad. En algún sector particularmente favorable, una zona debilitada habría permitido la generación de una cavidad. La erosión continuó modificándola hasta que parte de la pared posterior perdió estabilidad y se produjo el desprendimiento que terminó convirtiendo aquella cueva en la Ventana que conocemos hoy.
Pero quizá uno de los aspectos más fascinantes de esta historia sea descubrir que La Ventana no es la única “ventana” de las Sierras de la Ventana. A lo largo del sistema de Ventania existen otras aberturas y geoformas generadas por procesos semejantes, aunque ninguna posee necesariamente las mismas dimensiones ni la misma configuración. Algunas de ellas relevadas desde 2001 por Sierrasdelaventana.com.ar son, la denominada Ventana del Vacacuá, ubicada sobre la ladera sur del Cerro Vacacuá, en el sector de Sierra de la Ventana, o la Madre e Hija sobre la ladera norte del Cerro Aguas Blancas al extremo norte del cordón, entre otras numerosas ventanas naturales existentes en nuestras sierras.
También encontramos otras geoformaciones como Los Ojos del Napostá, ubicados sobre las laderas del Cerro Napostá, cerca del cauce del arroyo, donde la erosión generó particulares aberturas en la roca. El propio registro turístico y geomorfológico que Sierrasdelaventana.com.ar reúne, además, otras formas producidas por la historia estructural y erosiva de las sierras: El Balcón de la Ventana, La Acequia, El Centinela, La Ola, La Mesa, la Cabeza del Indio y numerosas cuevas y aleros. Algunas corresponden a desprendimientos de bloques, otras a pliegues que quedaron expuestos y otras a la erosión diferencial de sectores debilitados. Todos estos sitios, junto a muchos más, los vas a poder ubicar, recorriendo nuestro mapa interactivo en el home de nuestro sitio web.

Esto permite comprender algo que a veces queda oculto detrás del atractivo turístico del famoso hueco: La Ventana no es una rareza aislada, sino una expresión particularmente espectacular de una historia geológica que se repite de distintas maneras a lo largo de todo Ventania. Cada pared, cada pliegue, cada cueva, cada arco y cada desprendimiento cuenta una parte de esa historia. Las sierras actuales son, en cierta forma, el resultado de una enorme transformación que comenzó cientos de millones de años atrás y que todavía continúa, porque la erosión no se detuvo cuando apareció La Ventana: continúa hoy, aunque a una velocidad tan lenta que resulta imperceptible durante una vida humana.
Por eso, cuando el turista llega e ingresa al interior del gran Hueco del Cerro Ventana, y miramos hacia el paisaje que se abre delante de él, no está simplemente contemplando un agujero curioso en una montaña. Está mirando a través del resultado de cientos de millones de años de historia de la Tierra: antiguas arenas marinas convertidas en roca, rocas plegadas por fuerzas tectónicas, fracturas abiertas durante su deformación, millones de años de meteorización y erosión y, finalmente, el colapso de una cavidad que transformó una antigua cueva en el símbolo que terminó dándole su nombre a todo el sistema serrano.
Te dejo nuestro canal de whatsapp, para que te sumes a él, y no te pierdas de nuestras futuras publicaciones especiales como ésta.

Sergio Marto
Director del Portal de Turismo y Cultura
info@sierrasdelaventana.com.ar
www.sierrasdelaventana.com.ar
Alojamientos
Finalmente, quiero recomendarte que antes de viajar, reserves tu alojamiento de preferencia, al mejor precio directo con los dueños (sin comisiones intermedias), desde nuestra sección de cabañas y otros alojamientos en las Sierras de la Ventana. De esta manera, te estarás ahorrando hasta un 20% del costo del alojamiento, que cobran sitios de reservas online, y que nosotros NO LO HACEMOS!





Comentarios recientes