Entre cerros milenarios, quebradas y senderos naturales, el Parque Provincial Ernesto Tornquist alberga uno de sus secretos menos conocidos: una estación sismológica de alta sensibilidad capaz de registrar movimientos de la Tierra provenientes de cualquier rincón del planeta. Mientras miles de visitantes recorren las sierras, atraídos por paisajes, fauna y trekking, un sistema casi invisible trabaja de forma ininterrumpida, monitoreando vibraciones que muchas veces resultan imperceptibles incluso para la ciencia cotidiana.

Ubicado estratégicamente dentro del sistema serrano de Ventania, el sismógrafo forma parte desde el 4 de noviembre del año 2000, de una red internacional de observación geofísica dedicada al monitoreo permanente de la actividad sísmica global, compuesta por aproximadamente 200 estaciones distribuidas estratégicamente alrededor del planeta. Desde este rincón del sudoeste bonaerense se registran terremotos, desplazamientos tectónicos y ondas sísmicas generadas a miles de kilómetros de distancia, convirtiendo a Sierra de la Ventana en un inesperado punto de observación planetaria.

El objetivo de esta red es simple pero extraordinario: registrar de manera permanente los movimientos sísmicos de la Tierra para estudiar terremotos, desplazamientos tectónicos y vibraciones del planeta. Gracias a este sistema, un movimiento sísmico producido en Asia, Oceanía o América del Norte puede quedar registrado también en pleno corazón de las sierras bonaerenses.

La elección del lugar no fue casual. Las sierras ofrecen condiciones ideales para este tipo de monitoreo: baja contaminación vibratoria, escasa interferencia urbana y un entorno geológico estable que favorece la captación de señales extremadamente débiles. Estas características permiten detectar eventos sísmicos mínimos y diferenciar vibraciones naturales de ruidos producidos por actividad humana.

Además, el área posee una larga tradición vinculada a estudios geológicos y sismológicos. El sistema de Ventania, una de las formaciones geológicas más antiguas del país, continúa siendo objeto de interés científico debido a la compleja historia tectónica que dio forma a sus plegamientos y estructuras rocosas hace cientos de millones de años.

Para lograr mediciones precisas, parte del equipamiento opera mediante sensores instalados en profundidad, con dos sensores instalados en perforaciones de 50 y 100 metros, aislados de vibraciones superficiales. Esto permite obtener registros de enorme sensibilidad, capaces de detectar movimientos originados tanto en Argentina como en otras partes del mundo.

Quizás uno de los episodios que mejor ejemplifica la importancia del sismógrafo serrano ocurrió durante la búsqueda del submarino ARA San Juan (S-42), desaparecido en noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo.

En aquellos días de incertidumbre, la estación sismológica ubicada en el Parque Ernesto Tornquist registró un evento compatible con la anomalía detectada en el Atlántico Sur, posteriormente asociada a una explosión o implosión ocurrida pocas horas después de la última comunicación del submarino. La información recolectada fue considerada dentro del conjunto de datos técnicos utilizados para delimitar el área de búsqueda, junto con registros provenientes de otras estaciones de monitoreo internacional.

El hecho permitió dimensionar públicamente la capacidad del sistema instalado en Ventania: un instrumento aparentemente lejano al mar había logrado captar un fenómeno ocurrido en aguas del Atlántico Sur, demostrando el alcance extraordinario de este tipo de tecnología. La sensibilidad de los equipos hace posible registrar eventos sísmicos o acústicos de gran magnitud incluso a enormes distancias.

Un sismógrafo es un instrumento diseñado para registrar movimientos del suelo. A través de sensores extremadamente sensibles, detecta vibraciones y las transforma en registros gráficos llamados sismogramas, utilizados para estudiar terremotos, actividad tectónica y otros fenómenos geofísicos.

Aunque la provincia de Buenos Aires no integra las zonas sísmicas más activas del país, como sucede en la región andina, el monitoreo permanente aporta datos científicos valiosos y permite comprender mejor el comportamiento del subsuelo y las ondas que atraviesan el planeta. Incluso movimientos imperceptibles para las personas dejan huellas registradas por estos sistemas especializados.

El Parque Provincial Ernesto Tornquist suele ser asociado con trekking, biodiversidad, arroyos serranos y el emblemático ascenso al Cerro Ventana. Sin embargo, debajo de esa postal natural existe otra dimensión menos visible: la científica.

El sistema de Ventania, una de las formaciones geológicas más antiguas del país, continúa despertando interés por sus estructuras rocosas, plegamientos y procesos geológicos de enorme antigüedad. En ese contexto, el sismógrafo se convierte en una especie de “oído” de las sierras, atento a cada vibración que atraviesa el planeta.

Quizás esa sea una de las curiosidades más sorprendentes del parque: mientras reina el silencio aparente de la naturaleza, un instrumento oculto permanece escuchando permanentemente los latidos de la Tierra.

Sergio Marto

Sergio Marto
Director del Portal de Turismo y Cultura
info@sierrasdelaventana.com.ar
www.sierrasdelaventana.com.ar

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